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Cómo innovar en Chile y no morir en el intento


Innovación. Una palabra que se escucha cada vez más seguido en todas las industrias. Pareciera que es algo importante, necesario. La gente habla mucho de eso, pero, ¿qué es la innovación? ¿Para qué sirve? Y sobre todo, ¿es posible innovar en Chile? Para las primeras dos preguntas, citaremos al Ministerio de Economía que dice:


“La innovación es un medio y un proceso. Es un medio para expandir la productividad, las posibilidades y las soluciones para alcanzar un desarrollo distinto y mejor al que tenemos hoy. Y es un proceso, pues se requiere de su aplicación continua para que genere resultados. Las empresas y las instituciones requieren desarrollar un músculo, rutinas, y cultura de innovación para que esta realmente ocurra. Deben hacer de la innovación parte del negocio de las empresas, que es un proceso iterativo de prueba y error, de testeo permanente.”


Para la tercera pregunta, tenemos nuestra propia experiencia. Kinamics es una empresa de robótica y automatización, nos dedicamos por completo a aportar innovación a las empresas para hacer sus procesos más eficientes. Pero no solo eso, la creación y puesta en marcha de nuestra empresa fue un proceso de innovación en sí mismo. Cuando José Manuel Ortiz y Francisco Zapata, nuestros fundadores, decidieron hacer robótica en Chile, lo que recibieron fueron reacciones de incredulidad y cuestionamientos: “¿Se puede? ¿Porqué hacer tecnología en Chile? Mejor cómpralo afuera”, etc.


Sobre porqué nos atrevimos, cómo superamos las adversidades y qué se necesita para ser innovador en Chile entrevistamos a nuestro Jose para que nos contara su experiencia.


“Nos atrevimos a hacer tecnología en Chile porque creemos que es posible”. Con esa afirmación comenzamos la entrevista. “Hay un estigma muy grande sobre el “made in Chile”, como si no se pudiera, o si estar hecho en Chile quiere decir que no es tan bueno, o muy caro etc…”, comenta. Jose siempre supo que quería hacer robots y también sabía que eso era viable porque en su casa, de niño con su papá, hacían robots. Asimismo, nuestro otro fundador, Francisco Zapata, fue parte de un equipo multidisciplinario compuesto por profesionales de distintas nacionalidades, incluyendo chilenos, que desarrollaban robots para el estándar más alto en la industria: el militar, experiencia que vino a afirmar que los profesionales chilenos son capaces de afrontar los más altos desafíos. Con esto, nuestros fundadores, tenían el primer paso ganado: convicción.


Ese es el primer paso y el más importante, porque el proceso de innovar y crear algo requiere de perseverancia e insistencia para superar los obstáculos, y eso te lo da el creer en tu proyecto. Pero, ¿qué viene después de tener una idea y estar convencido de ella? Empezar a socializar la idea y encontrar gente que te crea y apoye, especialmente en el mundo de la robótica, porque los robots no son algo que los pueda hacer una sola persona, requiere de un equipo multidisciplinario.


“En ese tema tuve suerte, porque estando en la universidad habían competencias de robótica y se juntaba más gente que tenía el mismo interés que yo, lo cuál fue muy favorable para mi, porque la robótica conjuga varias disciplinas de la ciencia: software, electrónica, mecánica, diseño industrial”. Con eso, ya tenía gran parte del terreno ganado, había una convicción y otras personas que creían en lo mismo, con quienes se podía aliar para formar algo.

El siguiente desafío tiene que ver con el camino que se elige. Al menos en el mundo de la robótica hay 3 principales: 1) Que sea un hobbie, 2) Hacer investigación y 3) el mundo comercial/empresarial.


“Yo elegí el mundo comercial de la robótica, y ahí me enfrenté al siguiente desafío: encontrar la necesidad en el mercado para desarrollar el producto”. En esta parte ya nos encontramos en una etapa más concreta, del negocio en sí mismo. La necesidad se encuentra a veces investigando, hablando con personas de la industria en la que se quiere trabajar, yendo a ferias, etc. En el fondo ser muy inquieto y movido hasta dar con aquella necesidad, y que ésta sea viable de realizar.

Hasta acá, hemos hablado de la parte concreta de la innovación, los pasos a seguir. Pero el mundo de la innovación y el emprendimiento tiene todo un mundo emocional que es igual o más importante. Para Jose "la innovación tiene que ver con las ganas de hacer cosas, estar convencido de que se puede, con querer crear y tener libertad para hacerlo. De las características blandas más importantes: la creatividad, perseverancia, resiliencia y ser flexible, porque la idea va mutando en el tiempo, y el emprendedor/innovador tiene que ser capaz de adaptarse a los nuevos escenarios”.


En resumen, podríamos decir que emprender no es fácil, pero los beneficios están a la vista: tener libertad para crear algo propio, si eres el autor de la innovación, y reinventarse para ser más competente en el mercado si eres una empresa. Sea cual sea la posición, la clave está en ser capaces de sostener el proceso, a pesar de los obstáculos que se puedan encontrar.


Y para terminar, les dejamos esta frase, dicha por un compositor, teórico musical, artista y filósofo estadounidense: “No puedo entender porqué la gente está asustada con las nuevas ideas. Yo lo estoy de las viejas”, John Cage.

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